Jean-Louis Steuerman

piano


Ganhou grande reconhecimento como solista e recitalista internacional depois de conquistar, em 1972, o segundo lugar no Concurso Johann Sebastian Bach, em Leipzig. 

Steuerman se apresentou como solista com a London Symphony sob regência de Claudio Abbado, com a Royal Philharmonic sob a batuta de Lord Menuhin e Vladimir Ashkenazy (com que tocou o Concerto de Britten no Festival de Atenas). Jean-Louis debutou nos Concertos Promenade BBC in 1985 com grande sucesso de crítica tocando o Concerto em Ré menor de Bach com a Polish Chamber Orchestra. Apresentou-se tam bém com a English Chamber, Hallé, Royal Liverpool Philharmonic, City of Birmingham Symphony Orchestra e a Bournemouth Sinfonietta. 

Tem se apresentado junto a Orquestra do Gewandhaus Leipzig com Kurt Masur, Basel Symphony com Heinz Holliger, Helsinki Philharmonic (Tippett Piano Concerto), Zurich Tonhalle, Berlin Symphony, Nouvel Orchestre Philharmonique, a Orchestra Sinfonica di Milano, Orquestra Sinfônica do Estado de São Paulo, Petrobras Sinfônica, Sinfônica Brasileira, Dallas Symphony, Seattle Symphony, Baltimore Symphony e Indianapolis Symphony Orchestra. 

Fez grandes turnês na Europe, America do Norte e Japan, apresentando-se nas principais séries de recitais. Como camerista, tem tocado com alguns dos mais renomados musicos internacionais.

Suas gravações para a Philips Classics incluem a obra para piano solo de Scriabin, a obra completa de Mendelssohn piano e orchestra com a Moscow Chamber Orchestra, os concertos para piano de Bach a Chamber Orchestra of Europe e Seis Partitas de Bach, gravação que lhe rendeu o prestigioso Diapason d'Or.

Crítica

Las cosas no salieron como estaba previsto. Iba a actuar Leif Ove Andsnes, pero un cuadro infeccioso lo obligó a cancelar a último momento su actuación para el Mozarteum Argentino. Se dice que no hay mal que por bien no venga: la ocasión perdida quedó fantásticamente compensada por Jean Louis Steuerman, que preparó un recital demandante en tiempo récord.

Nos quedamos sin escuchar el Sibelius de Andsnes, es cierto, pero el pianista brasileño nos hizo conocer en cambio un Schönberg como hacía tiempo no se escuchaba en Buenos Aires.Schönberg escribió cinco de las seis piezas que terminarían integrando su opus 19 en un solo día de febrero de 1911. Cada una de esas miniaturas expresionistas, tan cercanas al mundo aforístico de Webern, al que ayudaron a crear, se emparientan, según la observación de Theodor Adorno, con los "rostros dolientes" que Schönberg pintaba en la misma época. Es verdad que, un poco a contrapelo de eso, la expresividad se vuelve aquí casi inmaterial, pero eso no quiere decir que no exista. Steuerman conoce en profundidad la escritura para piano schönbergiana, sus filiaciones y consecuencias, y es posiblemente por esa razón por la que pocas veces habrá sonado el mínimo gesto melódico de la segunda de estas piezas tan cercano al carácter de Alban Berg: el discípulo también influye en la comprensión del maestro. En la número seis, la desmaterialización alcanza su punto más drástico: una paráfrasis sobre dos acordes. En las manos de Steuerman, la pieza flotó a diez centímetros del suelo, hasta la precipitación de las dos notas finales en el registro grave. La consulta de los manuscritos schönbergianos revela que en la versión de esa pieza -la más tardía del opus- que preparó para la imprenta el compositor agregó una indicación de carácter en el octavo compás: mit sehr zartem Ausdruck, "con muy aguda expresión". Algo de réquiem había allí (el adiós a Gustav Mahler), y Steuerman lo hizo sentir de una manera inexorable, sin atenuantes. El recital había empezado con una lectura estricta, aunque no siempre diáfana, de la Partita N° 1 de Bach. El de Steuerman fue un Bach sobrio, sin pedal ni efusiones, con voces bien perfiladas y todo a la vista. Por su parte, la Sonata opus 109 de Beethoven transcurrió con los contrastes imprescindibles, sobre todo en la primera presentación del tema principal y, después, en su regreso, a la vez tan semejante y tan distinto. Pareció sin embargo muy larga la pausa entre el Vivace y el Adagio espressivo; en rigor, esa pausa no debería ni siquiera existir porque el crescendo anterior está diseñado para disolverse justamente en el adagio, en una especie de vuelco imperceptible o completamente natural.Así como en Schönberg Steuerman había puesto en primer plano el lirismo latente, en la Tercera sonata de Chopin mantuvo cortas las riendas de la expresividad y dejó una versión felizmente ajena a cualquier superstición sentimental. Tanto en el caso de Schönberg como en el de Chopin fue un auténtico acto de justicia. Los bises prolongaron el final chopiniano, que se cerró con el "Vals del minuto".
Jean Louis Steuerman, piano / Temporada del Mozarteum Argentino /Programa: Partita N° 1 en si bemol mayor, BWV 825, de Johann Sebastian Bach; Sonata N° 30 en mi mayor, opus 109, de Ludwig van Beethoven; Seis piezas opus 19, de Arnold Schönberg; Sonata para piano N°3 en si menor, opus 58, de Frédéric Chopin / En el Teatro Colón / Nuestra opinión: muy bueno
LA NACIÓN

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Discografia

  • J. S. Bach, Variations Goldberg
  • BACH - The Complete Partitas
  • J. S. Bach, Klavierkonzerte
  • Scriabin
  • American Classics
  • Villa-Lobos, Bachianas completas
  • Villa-Lobos, Bachianas completas
  • Berg, Schoenberg, Webern Piano Music
  • Girolamo Arrigo, pièces pour piano
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